Santiago de Chile.
Revista Virtual. 

Año 6
Escáner Cultural. El mundo del Arte.
Número 60
Abril 2004


LA HUIDA DE LOS CISNES

NATURALEZA PROFANADA

EN LA FRONTERA DE
AUGUSTO WINTER


Por: Alvaro Oliva

El breve y determinante trabajo del vate constituye el realzado testimonio del daño ecológico que afectó al sur de Chile, en los siglos pasados.

La pretérita existencia del poeta Augusto Winter nos obliga a viajar en el tiempo, especialmente, a la primera mitad del siglo pasado, donde su breve y mágica sensibilidad tomó forma en el papel.

Este técnico mecánico de profesión nació, en 1868, en Tamaya, norte del país y más tarde se estableció en el sur de Chile, en el pequeño poblado de Puerto Saavedra, donde junto con fundar, en 1915, la primera biblioteca pública de la provincia de Cautín (novena región de la Araucanía), se dedicó a escribir poesía influenciado por la pulcra escenografía que le ofrecía esa zona.

Las verdes colinas y la violencia del mar lo acompañaron en su diario vivir encontrando el ambiente ideal para redactar hermosos versos donde, además de alabar las maravillas de la flora y fauna denunció como el cristal regalado por la madre tierra comenzaba a ser quebrado por el hombre, quien pulso a pulso, arrasaba con el entorno.

La plenitud que alcanzaba con el aprecio de la naturaleza, privilegio que por indescifrables razones sólo algunos espíritus pueden gozar, y su inquietante interés por la difusión del saber, materializado en su sencilla biblioteca, hicieron que Winter se radicara en el poblado costero de Puerto Saavedra, localidad cercana al lago Budi.

En este alejado villorrio el escritor pudo disfrutar de la exquisita diversidad cultural que aparecía en cada esquina de las polvorientas calles y que se evidenciaba en las ancestrales costumbres mapuches, en las trabajadoras familias descendientes de europeos y en la pujante actividad comercial fomentada por pequeños grupos de turcos. Esta verdadera amalgama de etnias que constituían el pueblo, sumado a la salvaje naturaleza que lo circundaba, hipnotizaron para siempre a este desconocido poeta.

Los paseos por los rincones de esta húmeda tierra eran alternados por largas horas de lectura en su biblioteca, donde Winter escribía sus textos, de los cuales, lamentablemente, sólo conocemos una parte. Su cálido refugio fue visitado incluso por nuestro vate Pablo Neruda quien, muchas veces, viajaba desde Temuco a disfrutar del fresco verano que ofrecía la costa de la Araucanía. En este sitio, Augusto lo conoció y entablaron una amistad unida por los libros y la paz del lugar.

Años más tarde, sin embargo, la armonía que el escritor alcanzó fue destruida por la llegada de inconscientes cazadores quienes indiscriminadamente comenzaron a terminar con los más refinados habitantes del lugar: los cisnes de cuello negro. Estos hechos provocaron angustia y dolor en Winter, pero además la ebullición de sus ideas y emociones.

Uno de sus más famosos poemas "La Fuga de los Cisnes", es la trágica visión del escape de las hermosas aves quienes, en gran cantidad y acosados por la caza, huyeron a otros parajes del lago Budi, más apartados de la presencia humana. El elegante y sangriento éxodo no fue indiferente para Winter, ya que tuvo que soportar la furia del fusil en su propia alma:

"Reina en el lago de los misterios tristeza suma:
los bellos cisnes de cuello negro de terciopelo
y de plumaje de seda blanca como la espuma,
se han ido porque del hombre tienen recelo.
Aún no hace mucho que sus bandadas eran
 risueños
copos de nieve que se mecían con suavidad
sobre las ondas, blancos y hermosos como los sueños
con que se puebla de los amores la bella edad.
Eran del lago la nota alegre, la nota clara
que al panorama prestaba vida y animación,
ya fuera un grupo que en la ribera se acurrucaba
ya una pareja de enamorados en un rincón.
¡Cómo era hermoso cuando jugaban en la laguna
batiendo alas en los ardientes días de sol!...
¡Cómo era bello cuando vertía la clara luna
sobre los cisnes adormecidos su resplandor!...
El lago amaban donde vivían como señores
los nobles cisnes de regias alas; pero, al sentir
como implacables los perseguían los cazadores,
buscaron tristes, donde ignorados ir a vivir.
Y poco a poco se han alejado de los parajes
del Budi hermoso, que ellos servían a decorar,
yéndose en busca de solitarios lagos salvajes
donde sus nidos, sin sobresaltos, poder formar".

 

(Fragmento de "La Fuga de los Cisnes", Poesías.1929)

Su única obra, editada el mismo año de su muerte, 1929, es un conjunto de poemas que hoy podemos apreciar y que forma parte del espejo de la geografía ante la cual se extasió. En la actualidad, gracias a las medidas ecológicas impulsadas en los últimos decenios, los parajes que acogieron a este solitario personaje han vuelto a ser habitados por los cisnes, aunque su adorado poblado nunca volvió a ser el animado y pintoresco sitio que solía ser, tras ser desarmado e inundado por el terremoto y maremoto de 1960.

Finalmente, la propia naturaleza expulsó a la población humana.

 



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Alvaro Oliva puede hacerlo a: alvaro_oliva@hotmail.com
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