Santiago de Chile.
Revista Virtual. 
Año 1
Escáner Cultural. El mundo del Arte.
Número 11.
12 de Noviembre
al 12 Diciembre 
de 1999.

LA VIDA EN UN SUSPIRO

Con motivo del día de todos los santos y en recuerdo de mis propios muertos.

Cheo Morales H.
Frankfurt a.M.- Alemania.

Pintura de BotticelliA lo largo de nuestra existencia, llamada vida, una cuestión nos mantiene sumamente preocupados, y esto es la muerte. Muchos pensamos que tal vez morir sea lo más desagradable que nos pueda ocurrir, en cambio, durante la larga existencia de nuestra humanidad, no faltan aquellos que ven la muerte como un proceso de transformación de lo material a lo espiritual. Entre lo uno y lo otro juegan un rol de suma importancia una serie de valores, en los que podemos destacar nuestra propia formación ideológica. En las que la cultura, religión e idiosincrasia están siempre presentes de una manera muy objetiva.

He querido reflexionar, esta vez, sobre la muerte, si se le puede llamar así, bajo este nombre tan elocuente, tal como nos lo enseñaron desde nuestros primeros pasos. Y esto llevado por las noticias que hace algunos días nos daban los medios de comunicación, quienes a todo bombo anunciaban que en nuestro planeta, a partir de un día de octubre ya éramos seis mil millones de seres. Según Naciones Unidas, el habitante de esta cifra había nacido en una ciudad de Bosnia, y cuya madre era Fátima. Claro, desde luego la cifra es simbólica, ya que para saber con exactitud el número de habitantes de nuestra tierra sería necesario contar con un aparato censor con la misma capacidad conque en los países ricos contabilizan a las personas, las herramientas, los vehículos, las actas y otros documentos, los árboles y un sin fin de objetos terrenales del pasado, el presente y el futuro. En realidad, esto de que los seres humanos, sin contar a los animales, vayamos aumentando tiene de cabeza no solamente a las autoridades encargadas de llevar adelante los planes para el progreso, sino que, además, a las personas en general, sin importancia de los credos. Todos nos preguntamos, ¿hasta cuándo vamos a continuar aumentando?

Con el aumento poblacional unos se soban las manos y los otros fruncimos el ceño; pues claro, los dueños del dinero, de las fábricas, la agricultura, etc.. ven en las crecientes masas un mayor mercado para sus productos. Ya no podrán quebrarse la cabeza pensando a quienes venderles sus artículos, ya que seguramente bajando costes y precios todos podrán comprar (consumir) y los fabricantes de sueños llenarse los bolsillos con más abundancia y en el menor tiempo.

Pintura de BotticelliLos que fruncimos el ceño nos preguntamos, o mejor dicho, se preguntan, ¿a este ritmo a donde vamos a ir a parar? Donde antes había grandes espacios libres cruzados por potreros en donde se enseñoreaban frondosos bosques de eucaliptos y pinares, hoy construcciones habitacionales, fábricas y otros edificios van arrancando a nuestros suelos espacios preciosos. Las ciudades de hoy, esas que a penas unas cuantas décadas atrás eran simples comarcas, ya son verdaderas urbes en donde ya no caven miles de almas en la punta de un alfiler. De esta manera, nuestro planeta tierra, se va repletando de habitantes, en donde la miseria y la opulencia se topan en cualquier esquina. Si uno aprieta las narices en una vidriera de cualquier tienda, verá que por el espejo que separa las mercancías de nuestros sueños desfilarán miles, cientos de miles, de personas, etc. de todas las clases y colores dándonos una idea vaga de las proporciones que va tomando el crecimiento de humanos. Y esto no es todo, si pensamos que en los países, mientras más pobres sean estos, existe casi un animal doméstico por familia, entonces así progresivamente la tierra terminará por hundirse en el espacio sideral perdiéndose antes que las predicciones bíblicas hagan su agosto.

En la China, el gobierno del "poder popular", sumido en sus propias contradicciones ya no sabe como atajar el ascenso desmesurado de sus habitantes, ya ni siquiera le alcanza la tela para vestir a sus súbditos con el uniforme del gran timonel, Mao Set Dong (o Mao Ze Tung) y la reforma agraria se ha quedado corta para repartir tierra entre los casi quinientos millones de campesinos, aunque en la lógica, las tierra son propiedad del Estado Obrero (?). En la India, ante la desesperación de unos cuatrocientos millones de hindúes, quienes viven en la pobreza más paupérrima, están comenzando a comerse sus vacas sagradas. A este ritmo carnívoro, no sólo van a disminuir estos rumiantes sino que también la energía para las cocinas hogareñas, etc.

Ante el avance de la genética, las contradicciones del sistema de reparto mundial de bienes se va a quedar muy pronto corto. Quien sabe si a falta de teorías de liberación resurgen los mesianismos que prepararon la llegada, al acercarse el primer milenio, donde mesías nada de pacíficos, al contrario, locos de militarismo se van a dedicar, no ya a preparar la venida del Esperado por tantos siglos, sino que a reducir a las poblaciones al polvo del génesis, primer libro de todo lo que está por acontecer con la entrada del segundo milenio. Pero no nos preocupemos, que todo va a cambiar para que todo siga igual.

Pintura de BotticelliDurante los largos años de nuestra Historia morir ha sido comenzar de nuevo. Los egipcios momificaban a sus muertos nobles para conservarles por los siglos de los siglos. Otras culturas sepultaban a los fenecidos con todos sus aparejos que llevó en vida, con sus caballos y esposas, para que así no se sientan solos durante su viaje eterno. Los japoneses depositan en las tumbas de sus seres queridos alimentos frescos, para que sus deudos gocen siempre de una buena salud. Y esto se parece mucho a la tradición de pueblos latinoamericanos. En México, por ejemplo, hacen de los muertos, una vez al año, una fiesta en la que los mismos desaparecidos participan regresando con sus calaveras limpias de polvo y relucientes para la ocasión. A otros les meten en tinajas de barro, cuya frescura, a los pies de los Andes, les conservarán impecables hasta la venida del Gran cataclismo que se anunciará con la venida del Tercer milenio, en el que las teorías del nazareno se cumplirán, a la orden de: Levántate Lázaro, y todos nos levantaremos.

Ya el morir perderá toda su mística; por lo tanto, seremos ya unos veinte mil millones de seres humanos, sin contar los pájaros y a todos los animales domésticos que nos acompañaran, los salvajes ya no existirán. ¿Entonces a quienes recordaremos, si vamos a estar todos aquí? Ya no habrá a quienes llorar y las sillas eléctricas, cámaras de gases y todos los artificios para mandar al hombre a la otra vida perderán sus sentidos. Viviremos en un Edén muertos de la risa; tal vez nos escuchen desde otros planetas y digan de nosotros que somos un mundo de locos.

 

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