Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Guía de descarriados



VIRUS EN VIVO EN EL ESTADIO CHILE

Por Marcelo Olivares Keyer

 

I     ¿WADU-WADU?

 

Un día de enero de 1987 mi cabello largo -muy a contrapelo de la moda imperante- cobró sentido, sólo tuve que peinarlo con partidura al lado, ponerme una camisa amplia y abotonarla hasta el cuello: ya estaba listo para ir a ver a Virus. A mis tiernos diecinueve años, mi rostro aún era algo regordete, muy lejano del estilo Moura, pero unas semanas antes había visto en televisión, en un programa de videoclips, la canción Pecados Para Dos, con lo que me había convencido de que esos platenses -de quienes ya venían sonando un par de canciones en la radio desde hacía un año- también tenían algo que decir dentro de la avalancha de música pop trasandina que para el verano´87 ya era un diluvio total que parecía no tener fin.

Durante el largo viaje desde La Florida hasta la parte antigua de Santiago, en donde tocarían los Virus, viaje que por aquellos días duraba como dos horas, sólo me acompañaba ese goce anticipado que se siente cuando sabemos que vamos a ver una buena banda. Mal podía adivinar que esta agrupación, al lanzar su ópera prima WADU-WADU a fines de 1981 (un año antes que Lulú Santos, Blitz y Barao Vermelho en Brasil, o que la Banda Metro en Chile, quienes lanzarían sus primeros álbumes en 1982), habían dado el puntapié inicial a la renovación de la música pop en América Latina, con lo que arriesgaron recibir más de algún puntapié ellos mismos, ya que meter mano en la delicada trama cultural/emocional/social de aquellos días era cosa complicada, y muy difícil de explicar a quienes hoy tienen menos de cuarenta años.

Este Virus se había comenzado a incubar en 1980, con la mezcla de dos bandas: Marabunta y Las Violetas, fusión bautizada con el no muy convincente nombre de “Duro”. Tenían una vocalista llamada Laura, la que al poco tiempo se bajó -o la bajaron- del proyecto. De Marabunta venían los hermanos Julio y Marcelo Moura, y para reemplazar a Laura decidieron llamar a su hermano mayor, Federico, quien se había ido a vivir a Brasil después de haber sido bajista del grupo Dulcemembriyo hacía un montón de años. Visto desde hoy, no fueron sus hermanos chicos los que convencieron a Federico José de regresar del Brasil, fueron los hados del Arte quienes lo arrastraron de vuelta a La Plata para que alguien viniese a dirigir con delicados dedos el inexorable cambio que se avecinaba en el espíritu de la época. Así, convencieron al hermano Fede, y Duro pasó a llamarse Virus.

Subirse a cualquier escenario en América del Sur en 1980-81 y salir con canciones tecno bailables como las del mencionado Wadu-Wadu, hiper livianas, con letras irónicas, con su culto al hedonismo, era -vaya paradoja- cosa seria, muy seria, y si todavía a mediados de la década los más jóvenes (pero que sabíamos en qué mundo estábamos metidos) todavía debíamos someternos a un complejo proceso de metamorfosis psicológica para permitir la entrada a nuestras habitaciones de nuevas luces y nuevas perspectivas, no costará imaginar el comprensible rechazo que Virus -y luego sus equivalentes en los demás países de la región- debieron soportar en esos días en que en nuestro castigado subcontinente no se podía pronunciar una sílaba sin que esta fuese un enigma a ser vigilado, descifrado, censurado, aclamado o repudiado.

Todo era grave a principios de los ochenta, pero por algo Federico se lanzó a domar al monstruo de lo establecido. Con su rostro fino, casi de mujer, con esa voz suave y algo quebrada, pero clarísima, con esos ojos grandes que sabían medir el mundo, Federico había enfrentado a fantasmas mucho peores que un par de pifias en un show y había soportado obscuridades mucho más reales que un apagón en medio de una presentación. Pero yo aún no sabía nada de eso, o creía no saberlo, mientras la micro avanzaba por avenida Vicuña Mackenna hacia el centro, doblaba hacia abajo en Plaza Italia, y descendía por la Alameda, entre viejas mansiones abandonadas, hacia la parte más antigua de Santiago.

Escáner Cultural nº: 
204
Reseña

JESÚS I. CALLEJAS Y SU NOVELA: LA CASA DESBARNIZADA

Un “escritor maldito” en nuestro patio

 

Por José Diaz


Jesús I. Callejas habita Miami desde hace muchos años. Aquí vino a despojarse del “American Dream”, que muchos ingenuos aún persiguen.

Es evidente que para Callejas Miami no es la imagen de la ciudad que venden las compañías turísticas. Y él prefiere más bien utilizar el recurso literario para mirar crecer su dimensión ética personal y de relación con la ciudad, separándose de ésta, renegando de ella y pisoteando cualquier desliz o coqueteo del pasado.

Amores y desamores de un “escritor maldito” con la ciudad que habita. Hiperrealismo literario. Realidad desdibujada a partir de un lenguaje hiperbólico y adjetivado. Analogías estiradas hasta el máximo de su significación entre los despojos del cuerpo y los despojos de su casa en ruinas. Todo lo anterior puede afirmarse del texto narrativo que toma vida propia a partir de la transcripción de sensaciones y sentimientos que desde su conciencia, Callejas, el escritor, decide comunicar y expeler de su cuerpo y mente adoloridas a través de esa analogía matriz: su casa desbarnizada, en ruindad, con su cuerpo moribundo. Es el selfie fusionado de mundo exterior y mundo interior en obsceno estado de descomposición.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR.
Capítulo
XL

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,
sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau

Por Jesús I. Callejas
 

JULIA Y ROSARIO

Despierto de una pesadilla persecutoria al sonido del intercomunicador. Julia y Rosario están abajo esperando que el puente levadizo las sustraiga del foso rodeando este disfuncional potrero. El pijama sigue sobre mí, aunque aparezco nítido cuando atraviesan el dintel ardiente. Rosario es algo más alta que Julia, y que yo: ¿"Embriagado"?; y se encarga del café. Confío en ellas; no poco para un bipolar recortado según los patrones de la paranoia viandante. Siéntate aquí, Julia; déjame observarte bajo la reflexión solar: Uhm; Capua reincide al adjudicarte tintes y el tipo sigue allá afuera. Desde hace días pospongo ditirambos de fertilidad.

Julia asiente sin saber de qué hablo: Tengo que decirte, y no lo supongas un ataque, que estuvo mal haberle arruinado; jodido en realidad, y disculpa la palabra, el cumpleaños a mamá; ésa conducta es impropia de una persona como tú. Como yo… ¿Qué significa eso? No te hagas el tonto… No siento el menor síntoma de molestia por sus palabras. Rosario se inclina atenta desde la cocina con la cafetera a medio cerrar: Por favor, Julia, no es tan grave; cuánta exageración. Además, para lidiar con ese par de idiotas hermanos nuestros y, para colmo, con tía Josefa, hay que estar intoxicado.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado

UNA TARDE EN LA CIUDAD

 

Esto ocurrió a principios de los 90 en Santiago de Chile, en un tiempo en que mi vida giraba en torno al arte, la poesía y la vida en todo su esplendor, era joven, bello, delgado y no gordo como estoy ahora que relato estos hechos, como si de algo sirviera recordar el pasado para apalear los años que se han venido encima en mi cuerpo y mi consciencia: ahora estoy más calvo, pero más bello, de esa belleza que trasciende los años y el espacio-tiempo, pero recuerdo con gran nitidez los hechos que voy a relatar y con la satisfacción de haber vivido los años de mi juventud en plenitud. Aún hoy se me viene una sonrisa al rostro cuando recuerdo los buenos momentos de aquella época en que caminaba con mi cabellera al viento una tarde en la ciudad; con la energía desbordante y la vitalidad natural de los seres humanos a sus veinte años, quería vivir y lo hacía, mi realidad era compleja, como compleja es la vida de los que intentan tejer con sus propias manos la trama de su existencia.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitada

Silvia Rivera Cusicanqui:
“Concibo al arte como camino de conocimiento”


Por Eli Neira desde La Paz febrero 2018

Estamos en un museo de la ciudad de La Paz con Silvia Rivera Cusicanqui y el curso de sociología de la imagen verano 2018. Hemos venido a ver un cuadro de la colonia que narra una de las rebeliones indígenas más importantes de la historia, el sitio que a principios de 1781 liderara Tupac Katari rey de los Aymara, y que mantuvo a los habitantes de la capital colonial, sin agua, sin alimentos, rodeada  y con un miedo de la puta madre durante 6 inolvidables meses.

Un cordón nos separa del lienzo que está colgado en el “living” de la casa señorial. Silvia mira a su alrededor,  agarra el cordón que nos separa del cuadro y lo saca para acercarse y poder acercarnos todos a mirar en detalle. En eso estamos, impresionados por la proliferación de escenas que dan cuenta de ese importante suceso histórico, cuando aparece una guardia y nos increpa. Silvia da pie atrás pero insiste desde su embestidura de experta  en la necesidad de  ver el cuadro de cerca,  “porque lo estamos estudiando” argumenta. La guardia se ha montado en su embestidura también y nos bloquea el paso con su cuerpo forrado en un uniforme verde. No podemos pasar. Se tensiona el ambiente y el deseo de desobediencia brilla en los ojos de nuestra maestra, que  pese a sus bien vividos años se niega a asimilar el orden injusto de las cosas.

Hay pasión en Silvia y su historia de mujer rebelde, demasiado inteligente, demasiado atractiva cuenta la leyenda en sus tiempos mozos, hoy una de las mentes más brillantes de América Latina, que ha abierto a través de sus libros y su práctica descolonial un camino de regreso a casa para pensarnos los latinoamericanos desde la potencia desconocida de nuestra existencia manchada o Ch´ixi como ella dice.

Mujer de múltiples exilios, hoy vive la militancia con las manos en la tierra, realizando su utopía en el espacio de El Tambo donde todos años, desde su salida forzada de la Universidad estatal, dicta el curso de sociología de la imagen y existe en vida colectiva con sus compañeros de colectivo y sus alumnos que vienen de todas partes del mundo.  Allí todos los sábados se hacen jornadas de trabajo colectivo y también se hacen buenas fiestas al finalizar cada curso. A Silvia le gusta la fiesta, dice que es un momento de descolonización de nuestros cuerpos, cuando volvemos a la comunidad.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado


FRANCISCO SMYTHE e FIRENZE. 2018


Por Paulina Humeres

Han pasado 20 años desde la muerte de Francisco Smythe, artista Chileno, quién vivió en Florencia desde el 79 al 96, Florencia jugó un rol fundamental creativo tanto en su obra como en la vida.

Fue uno de los padres del arte conceptual de los años 70s en Chile que más tarde se llamaría “Escena de avanzada”.

Hoy marzo del 2018 me reencuentro con él, con su obra, sus amigos, sus calles y la extrema belleza de la ciudad de Florencia donde La Agregaduría Cultural de la Embajada de Chile en Italia junto a los curadores Antonio Arévalo y yo,  hemos organizado una gran muestra en el “Palazzo Medici Riccardi” uno de los palacios iconos del Renacimiento de la familia Medici, situado en el corazón de la ciudad.

La exposición “Francisco Smythe e Firenze”, ciudad que le permitió desarrollar toda su obra “GEOGRAFIA PHANTÀSTIKHA E IMMAGINARIA” , donde la memoria se hace presente apareciendo la isla de su infancia delineando los perfiles de las montañas andinas, dejando emerger todo el flujo de los recuerdos, reescribiendo sobre la tela distintos lenguajes del arte contemporanea desde la Pop Art al Conceptual.



 

El eje principal como icono más relevante es “El corazón” que adquiere un significato relevante, eje fundamental de un viaje.

Imaginario donde el corazón es totalizante , es el nucleo pulsante de este continente imaginario, simbolo de fertilidad, deseo, sensualidad , armonia, que reina en este lugar ,“Isla Guanahani”, representando el simbolo pulsante de toda emoción y creador de todos los valores.

Hemos reunido 52 obras exhibidas gracias a los coleccionistas y amigos de Francisco, desde Roma, Toscana - Florencia, Emilia Romagna; y un video que recorre los distintos períodos de su creación, vivencias , amigos de esos años, realizado por Mauricio Peralta.

Escáner Cultural nº: 
203
EVA (La Palabra)

Fotografía por Rosa Matilde Jiménez Cortés / Serie "Rosa, agua y fuego" © 2016 

 

 

“La hora se despierta temprano y el día se engalana al momento, sin prisa ni contratiempo, sin demora ni retraso. El reloj es puntual y está en marcha girando en redondo buscando un punto fijo para no caer al suelo. Afuera la vida se atavía de rojo y posa con su mejor sonrisa sobre blanco y negro. El manejo de luces contrasta con el reflejo de sombras proyectadas sobre el pavimento, cruzándose unas con otras. La lente de la cámara contrae la pupila y hace un guiño ajustando el gran angular. El desayuno está hambriento y se devora solo. Sobre el mantel quedan migajas de gazuza para la mosca que no ha sido invitada. La lente nuevamente se abre y frunce el entrecejo, el ojo derecho se mueve nervioso tratando de enfocar su objetivo sin mayor éxito. El día avanza y la vida se alumbra sola expulsándose de lleno, abandonando el vientre de la madre sin temor a sentir miedo. La fotografía al fin toma sentido y muestra una imagen difusa… es una niña en edad madura, pintando su mejor momento”. [Fragmento / El Laberinto de Rosa].

 

 

Invitado

Teodicea: Definiciones y Ejemplos


Por Raúl Quintana Selleras


La teodicea es una preocupación monoteísta que intenta justificar a Dios en medio de la existencia del mal. ¿Cómo puede un Dios benevolente y puro permitir tanto dolor, sufrimiento, tortura, terrorismo, esclavitud, pobreza, desesperación y ausencia de derechos humanos en el mundo? El propósito principal de la teodicea es reconciliar la actitud de Dios con la realidad del mal dentro de un mundo caótico y turbulento.


En primer lugar, la teodicea es una preocupación monoteísta porque, en las religiones politeístas, los desacuerdos divinos son la causa del mal (según la mitología griega, cada Dios eligió un bando en la guerra troyana). Además, cuando no existe Dios (postura ateísta), el mal simplemente surge de forma natural (Trisna, la segunda noble verdad del budismo, afirma que nuestros deseos, antojos y anhelos insaciables causan sufrimiento y maldad). En consecuencia, la teodicea está fuertemente ligada a las religiones abrahámicas: Islam, Judaísmo y Cristianismo.


En segundo lugar, la teodicea posee diferentes clasificaciones que no son necesariamente contradictorias. El mal es necesario y esencial para el mundo material en un sentido dualista. Por ejemplo, el yin y el yang representan dos fuerzas opuestas pero complementarias en la filosofía china. Además, el mal es la consecuencia del pecado original de Adán y Eva tanto para los cristianos como para los judíos, al tiempo que representa una prueba definitiva en aras de una recompensa póstuma y un intento de desarrollar nuestro potencial (perfeccionamiento espiritual). Dios crea al mal para castigar el comportamiento rebelde de la humanidad. Por ejemplo, Yahvé destruyó el Templo de Jerusalén en 586 AC a causa de la adoración pagana de ídolos. En el hinduismo, el mal se representa como una ilusión, siendo Maya la diosa de esta última. Finalmente, el mal puede adoptar una figura personal en las tres religiones más grandes del mundo: Satanás en judaísmo, Iblís en la tradición musulmana y Lucifer en el cristianismo.

Escáner Cultural nº: 
202
EVA (La Palabra)

"Perenne en la memoria de un proyecto queda el rostro emblemático de EVA, ungido con sangre menstrua y espinas entre la carnalidad viva de sus labios; alrededor de su cabeza, un inmaculado mantel de encaje blanco la cubre signando a la comensal en ella; huésped de la palabra del Otro". 
 
 
 
 
Acuñado como un espacio de publicación independiente en torno a entrevistas, tras nueve años de presencia en diversas plataformas y medios impresos, 47 artistas entrevistados, 53 publicaciones híbridas, entre otros proyectos multidisciplinares y la publicación del libro E.V.A (La Palabra), "EntreVistArtista", cierra una etapa en mira de otros objetivos.

En nueve años ininterrumpidos, EntreVistArtista, ha nutrido las páginas de su historia con entrevistas exclusivas tras conversaciones cercanas con artistas de diferentes latitudes, a quienes agradezco su amistad y confianza.  Angelo Secondini, Alberto Pousa, Alex Etxebarria, Ale Elordi, Alejandro Cuerda, Alfonso Blanco, Angel Cervera, Antoni Catalan, Antonio Cubelos, Beatriz Ramírez, Cecilia Cacciarelli, César Naves, Daìta Martínez, Daniele Vergni, Edgar Dorantes, Elam Ellis Embarq, Emil Valev, Emiliano Pietrini, Enrique Mochales, Magdalena Dosamantes, Fabian Marcelo, Fernando Biderbost, Fred L'Epee, Howard Hersh, Idrioema, José Luis Torrego, José María Escarastegui, Julio Ojea, Marcela Ruiz, Maria Felix Korporal, Maria Grazia Galatà, Montse Huguet, Nuccia Cammara, Pinina Podestà, Rafael R. Costa, Shiri Malckin, Sofia Koubli, Tono Carbajo. Mención especial a quienes colaboraron en el proyecto en un gesto solidario: José María Escarastegui (Bilbao), Julio Ojea (España), Antoni Catalán (Barcelona), Mirjana Milosavljevich (Serbia), Beatriz Ramírez (Argentina), Marcela Ruiz (Argentina), Eliana Suarez (Argentina), Emiliano Pietrini (Italia) y César Nicolás
(España). 
 
E.V.A (La Palabra) ha sido alojada los últimos cinco años en una plataforma de investigación sobre los distintos lenguajes en el arte, a través de los nuevos medios electrónicos. La Revista Online Escáner Cultural, ha sido mi casa a partir de 2013, gracias a la hospitalidad y humanismo de las artistas, Yto Aranda y Marcela Rosen; creadora y directora respectivamente de la revista. 
 
Finalmente, desde mi casa, la realidad vital de mi espacio, agradecer a mi madre por acogerme en el seno de su infinita generosidad y ayudarme a construir una vida en el arte. Tránsito y obra, el camino ha sido trazado por la mano amorosa de Matilde Cortés Puente, la EVA en mí.
 

 
 «No todas las preguntas conducen a roma, ni en todas las respuestas hallarás amor».
(Rosa MaJiCor, 2009).

 

 
Escáner Cultural nº: 
202
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR.

Capítulo XXXIX

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,
sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau

Por Jesús I. Callejas


CELEBRACIÓN

Fanfarrias. El cumpleaños materno. Rosario, y en especial Julia, que ya me ha confirmado lo de su padecimiento, solicitan encarecidamente que asista "para complacerla". Bien, a forrarme de paciencia y acudir apastillado a esa celebración que poco se diferencia de las restantes. Mejor no invitar a Amelia. Profiláctico que parientes y amigos no se mezclen entre ellos, sino que permanezcan aislados cuales burbujas, contrario a los átomos de Epicuro descritos en su astracanada en la que, provistos de libre albedrío, pueden desviarse para no chocar unos contra otros. Entrego el regalo a mamá: un chal de diseño oriental que, eufórica, le muestra a todos.

Tía Josefa, buitre de salón -una vieja narizona forrada de negro; Bernarda Alba de vodevil-, asiente desdeñosa. Desde allá se acercan en bandeja de muestrario las señas de Alberto y Marta, pero nadie les presta atención y los sarcasmos quedan en su intento. Marta sirve una ronda de vermut y -no extraño, ya que planea para nuestra madre una celebración tranquila- dice al pasar junto a mí con aires de bruja condescendiente: No te ofrezco porque supongo que estás medicado. Apenas la miro: Lo estoy, pero te agradezco igual. La velada promete transcurrir sin contratiempos. Además, se han juntado para tan especial ocasión, todos los sobrinos: Esteban y Luis, hijos de Alberto, los apodados digitales, o clones, por su extraña carencia de expresiones; Adriana, de Julia; y Olga e Hilda, las de Rosario.

Escáner Cultural nº: 
202
Evolución de la Belleza

 

Frida en porcelana. Foto: Ximena Jordán. Violeta Parra. Foto: http://www.duna.cl/

 

Cultura y globalización

¿Cuántos artistas por país conoce usted?

 

Por: Ximena Jordán - ximejordan@gmail.com

Si hablamos de artistas visuales mexicanos que sean famosos en el extranjero, se nos vienen a la mente de inmediato Frida Kahlo y Diego Rivera. Es indudable que la mayoría de los visitantes foráneos que llegan a México por turismo, por estudios u otras razones, ya conocen a ambos artistas desde sus países de origen, o al menos ubican sus nombres. Hay quienes tienen una cierta visión crítica de esta situación, algo así como que “no es bueno” que Frida y Diego sean “así” de famosos porque su excesiva popularidad pudiera impedir que otros artistas mexicanos tan buenos como ellos sean igualmente apreciados a nivel internacional.

EVA (La Palabra)

 

  
 
EntreVistArtista (EVA) © 2009 - 2018
Por Rosa Matilde Jiménez Cortés (Mèxico)

 
Artífice de su tiempo y espacio, Fernando Biderbost (Bilbao 1955) expone en entrevista concedida a EVA, pasajes de una vida en cuyo cromatismo lírico contrasta la madurez creativa del artista con la parsimonia atemperada del hombre, tal como la genuina idiosincrasia del pueblo vasco. De trayectoria amplia y sólida, y un actuar diario en base a la reflexión y el diálogo con su obra, Biderbost no conoce la derrota porque en el fracaso está avanzar hacia el camino buscado.  
 
Perspectiva orbicular trazada por el diario ir y venir sobre la materia pictórica, el artista demarca en sus respuestas la necesidad al deseo, aislando el mundo de afuera de la intimidad de su universo sin que al hacerlo se distancie del otro, la otredad que también es él y la suma de todos. Las respuestas vertidas por Biderbost rezuman humanidad y conocimiento de causa, en ellas desnuda la verdad sin pudor porque sabe que a través de ella encontrará el camino de regreso a casa, ese espacio interior tan celosamente protegido que todo artista guarda para sí y muy difícilmente comparte.
 
La palabra en el pintor vasco se ofrece generosa y sin cortapisa, es una declaración de principios vertida desde la generosidad del sapiente de cuya humanidad da fe su obra, porque el conocimiento en Biderbost es un perpetuo cortejo para alcanzar la perfecciòn aunque no sea el fin buscado. Conceptos y preceptos de un poeta metafísico de la plástica, mi entrevistado deja caer el pincel de su filosofía con la cotidianidad de la respiración que comparte con naturalidad, en un gesto espontáneo.
 
Biderbost es hijo de su condición humana y una filosofía bruñida con el cincel del acto creativo; es hijo de sí mismo, tallado por propia mano porque hace de la observación un hábito, un camino, una escuela; Biderbost abre puertas a la búsqueda interior como buen conocedor de su oficio, pero además, es hijo de sus causas y circunstancias. Maratonista de tiempo completo, sus respuestas dejan entrever que su finalidad no es alcanzar la meta, ni vestir el lienzo de color o hallar en la forma los mecanismos de su pensamiento; es encontrarse libre de dogmas y esclavitud social.
 
En Fernando Biderbost el tiempo no es cuestión de horas, son instantes de reflexión donde la soledad y sus marcados silencios son las manecillas del reloj que lo mueven hacia puntos distantes pero a la vez cercanos. Eterno amante de su pintura la expone sin efectos más no de causas. Su pintura es la mujer en él, es feminidad y esencia en el hombre, es la anatomía de su pensamiento que también es himen transfigurado, una pintura celosa que lo reclama y no lo deja separarse de la materia.
 
 
Rosa Matilde Jimènez Cortès, artista visual.
México. EntreVistArtista (EVA) / 14 de enero 2018

 
 
 
 
 

 
"Los colores son el agua donde nadan los ojos. Su influencia en la psiquis humana es decisiva y depende del entorno cultural y geográfico. Por otro lado se achaca al amarillo ciertas connotaciones patológicas. Es el color del pánico. Por ahí huye la psicosis de Van Gogh. El color es un agente de la luz. Mi relación con él es directa y familiar. Pero yo no pongo nombre a los colores. Lo que me interesa es la luz; es el espacio de la pintura. Y la que , a la postre, concede autonomía a un cuadro". (Fernando Biderbost)
 
 
 
Escáner Cultural nº: 
202
Arte y Tecnología

Muro Oriente Mural (((KO))), Estación Metro Quinta Normal. En la Foto Mario Lagos. Autor foto: Rodolfo Pereira

 

MURAL ELECTRÓNICO EN LA ESTACIÓN DE METRO QUINTA NORMAL
INVITA A LA MEDITACIÓN EN MEDIO DEL CAOS


Metro Quinta Normal, Santiago de Chile

http://www.yto.cl/ko

      Emplazado en medio de la Estación Quinta Normal del Metro de Santiago, el mural electrónico de la artista Yto Aranda genera un espacio de introspección contrarrestando el caos y estrés urbano habitual de Santiago. Se trata de una serie de pinturas electrónicas sonorizadas, con movimiento y muy coloridas, inspiradas en la naturaleza.

 


Por Verónica Rubio

El nombre del mural es (((KO))) Ɛ>-<((aQua_esfera))>-<3. Ko en mapudungún significa agua y se compone de ocho módulos hexagonales donde se fusionan la pintura con tecnologías contemporáneas a través de la electrónica y lo digital. Es un trabajo que conecta con la naturaleza y el agua como elemento fundamental de la vida, invitando a las personas que transitan por el Metro a hacer una pausa y reflexionar, sacándolas de un contexto que  resulta tenso en lo cotidiano.

De hecho la artista concibió la obra luego de sus numerosos viajes en este medio de transporte, conmovida por el estrés de los usuarios y del simbolismo del tren subterráneo para el sujeto urbano contemporáneo. “El metro no sólo es el gran sucesor del ferrocarril como emblema de la modernidad, sino que se define como un tren que viaja, (idealmente) a alta velocidad en forma subterránea. Ello nos conecta con la rapidez como síntoma de la globalización, así como con los altos índices y deseos de productividad propios del capitalismo más desatado. Esto me lleva directamente a pensar también su otro extremo: el metro es evidencia del fracaso. El tren falla, se detiene, colapsa. Se transforma en las horas peak en un hervidero de violencia y corporalidad tensa, rígida. Con todo, el viaje en estas condiciones es quizás para alguno el momento en que estará más cerca en todo el día de la otredad física humana, del contacto directo de esa otra-energía del cansancio de la cual renegamos, y que nos vincula con nuestras propias fallas”, reflexiona al respecto Valeria Radrigán, doctora en filosofía, Universidad de Chile.


Muro Poniente Mural (((KO))), Estación Metro Quinta Normal

Escáner Cultural nº: 
202
Realizar ...la Acción

Realizar ...la Acción desde Barcelona Alberto Caballero
después de la performance
Mujeres...saber sostener el amor al arte.

Desde Barcelona
Alberto Caballero

Exposiciones de...mujeres....de artistas mujeres, solo me interesa lo singular de cada mujer y de cada obra, lo particular de las instalaciones que se han realizado ultimamente, y están aqui por ir 'mas allá de la performance', de la acción, del cuerpo, utilizando distintos registros: la imagen (fotografia, video) las entrevistas, los catálogos, y por consiguiente 'la instalción' en cada caso también singular, el cambio de lugar implica un cambio de instalación, de un lugar a otro. Son meras notas, donde recomiendo el visionado por lo apasionante de cada una, como mujer y como artista: saber sostener el amor al arte.

Escáner Cultural nº: 
202
Guía de Descarriados

 

BANDA PEQUEÑO VICIO

Por: Marcelo Olivares Keyer

I    OPERETA: PEQUEÑO VICIO

 

   La Banda Pequeño Vicio fue algo más que la feliz coincidencia de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección, fue la conjunción de las artes escénicas, encarnadas en el actor y coreógrafo Titín Moraga, y el rock, encarnado en el guitarrista Juan Ramón Saavedra, quien pese a su juventud había pasado por la legendaria banda de rock pesado Arena Movediza. Se asociaron para una opereta pergeñada por Moraga en 1986 llamada Opereta Pequeño Vicio, título al parecer entresacado de algún texto del controvertido escritor  japonés Yukio Mishima. De la base de músicos reclutados para el montaje, resultó el afortunado sexteto que constituiría la alineación “histórica” de esta excelente banda: Titín Moraga (voz), Juan R. Saavedra (guitarra), Iván Delgado (saxo), Andrés Bobe (teclados y guitarra), Luciano Rojas (bajo) y Cristian Araya (batería). Para mediados de 1987 ya tenían unas cuantas canciones a su haber, y en agosto entraron a los Estudios Horizonte para grabar su primer álbum, el que estaría listo a final de año, de modo que a partir del verano de 1988, ya como banda hecha y derecha,  comenzaron a rodar por los boliches santiaguinos. Recuerdo particularmente una presentación en enero en un improvisado escenario montado en un sitio eriazo, como parte del Festival Off Bellavista, en la que –a mí y a mi patota- nos volaron la cabeza, y no sólo por la potencia de sus guitarras, la atmósfera provocada por el sonido del saxo, la pantalla gigante exhibiendo video arte detrás de la banda, o la cantidad de vino que nos habíamos tomado. Era algo más simple y complejo a la vez: estábamos presenciando algo nuevo.

   Cuando al otro día, cerca de la hora de almuerzo y bebiendo cerveza para conjurar la resaca, nos reunimos en nuestro templo por allá por Tobalaba y Departamental, todos teníamos la misma pregunta en la punta de la lengua.

-         ¿Qué fue eso?

   Para entender nuestro trance se hace necesario aclarar que en nuestra tribu, con quienes editábamos el fanzine “Ene-A”, la banda incidental de nuestros días –y sobre todo de nuestras noches- la aportaba el grupo Sumo, cuyos caséts Divididos Por La Felicidad y Llegando Los Monos giraban sin parar mientras nos aventurábamos por el lado salvaje de los caminos del Arte. Por eso, el mayor elogio que podíamos proferir respecto de estos sorprendentes Pequeño Vicio era el de:

-         Se parecen a Sumo.

   Y comenzamos a perseguirlos allá donde tocasen, a pesar de lo complicado que era salir de La Florida por la noche en pos de los lugares en los que la vanguardia tejía su legado. Pero valía la pena, porque entrar a ver a Pequeño Vicio era sumergirse en una nave multimedia, abrir los poros –de la piel y de la mente- y dejarse atravesar por esa telaraña al mismo tiempo agresiva y elegante, rockera y teatral, gótica y sudaca, que estos seis talentosos muchachos supieron construir.

Escáner Cultural nº: 
202