Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA (ii)

Propongo que nos unamos para crear un

Banco de Info sobre archivos privados

de artistas: Felipe Ehrenberg

Habrá que hacer de tripas corazón y aceptar que no hay institución pública en MX con la capacidad (y tal vez ni la voluntad) para procesar lo que con tanto celo hemos guardado al menos tres generaciones de creador@s y pensador@s ¡¡en todo el país!!!... F.E.

 

Desde México: César Horacio Espinosa V.

Para recordar… Ayuda memoria, pie de página… Las historias y los documentos… Bien, en mi colaboración del número anterior de Escáner Cultural, el 119, con el título RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA: LOS ARCHIVOS DE ARTEExposición en México de Arte ≠ Vida.Acciones por artistas de las Américas, 1960–2000, abordé un ciclo de mesas redondas en el Museo de Arte Carrillo Gil que versaron sobre el tema de “Archivos del arte acción en México y sus vínculos en América Latina”.

Incluí en esa edición la mayoría de las intervenciones, pero faltó uno de los panelistas que participó por vía de teleconferencia: Felipe Ehrenberg. El propio Felipe, sin embargo, se encargó de subsanar esa ausencia e incluyó un comentario en la parte final de la primera parte del artículo. Dada la relevancia de este artista y la amistad que nos une desde los años 70, me di a buscarlo para publicar con amplitud su ponencia. Incluyo aquí los resultados de tal gestión:

Felipe (desde Sao Paulo): Te respondo con un pie en el estribo ya que mañana salgo para Puebla, Xico y luego la capital (de México).

César, podría yo resumirte en unas palabras mi actual actitud ante este interés archivofílico que parece estar surgiendo en la Ciudad de México, que no necesariamente en el país.

Diría que del dicho al hecho hay mucho trecho: antes de teorizar, cada quien tendrá que organizarse como dios le dé a entender. Habrá que hacer de tripas corazón y aceptar que no hay institución pública en MX con la capacidad (y tal vez ni la voluntad) para procesar lo que con tanto celo hemos guardado al menos tres generaciones de creador@s y pensador@s ¡¡en todo el país!!!... No sólo en la capital.

Así, empecemos por reconocer que al asumir por nuestras pistolas la responsabilidad de almacenar, necesariamente asumimos también la responsabilidad de darle forma y sustancia a todo lo que almacenamos. El hecho es que durante toda mi vida destiné una parte de mis azarosos ingresos para pagarle a asistentes que cuidaran de mis papeles. Mayer y Lerma y Bustamante y Hellión han hecho lo mismo... y por ahí hay much@s más que lo hacen así.

Eso sí, NO podemos darnos el lujo de hablar de lo que guardamos y de criticar a las instituciones que no crearon archivos, si no empezamos a organizar nosotros mismos nuestras memorias y constancias. Ordenar y clasificar no cuesta más que tiempo... eso no puede ser postergado... Simultáneamente, también tenemos que salir en pos de fondos para hacerlo nosotros mismo, pues ya no llueve café del cielo. No falta a quien acercarse.

¿Qué hacer en adelante? Propongo que todos los presentes en aquella reunión en el MACG interesados en el asunto, nos unamos para crear un Banco de Info sobre archivos privados de artistas existentes en el país. Hoy día, esto no es nada complicado.


Con eso en mano, se procedería a canalizar solitudes diversas que busquen fondos y apoyos para ordenar, clasificar y restaurar todo tipo de archivo. No faltan en todo el mundo instancias dispuestas a apoyar la idea (el universo no empieza ni acaba con el CNCA).

Por lo demás, al igual que nuestro cómplice Clemente, formo parte de la Red Conceptualismos del Sur (que revisaré en un artículo posterior: CHEV). De hecho, el texto de mi blog se deriva de una respuesta que les mandé a dos de las fundadoras de esta red, Cristina Freire y Suely Rolnik, antes mismo de que fuera invitado a lo de ArtNoEsVida. De la misma manera, también soy muy activo en otra increíble red, la de LibroArtistas Iberoamericanos...

Hasta aquí Felipe… Ante la solicitud que le hice de retomar el artículo que publicó en su blog dentro del portal Artes e Historia México, que dirige nuestro amigo Manuel Zavala, donde relata el surgimiento de sus archivos y las vicisitudes personales que lo llevaron a ello: -Con todo gusto y placer, ¡adelante! Enlaza mi blog en A&H a Escaner (http://ehrenberg.ojoavizor.arts-history.mx/). No creo que merezca una entrevista. Creo que se explica sólo, tal y como está en primera persona. (Entra artículo.)

 

 Breve explicación de cómo nació y creció mi archivo

Felipe Ehrenberg

 (A todos mis cuates guardadores y a los asistentes que me han ayudado a lo largo del tiempo, con el corazón en la mano).

De lo que quiero escribir, sin embargo, es sobre la insólita reunión que se celebró el pasado 5 de agosto en mi museo favorito, el Carrillo Gil que dirige Irene Schmeltz, en la Ciudad de México. En su cartelera: la expo Arte ≠ Vida (léase “arte no es vida”), una muestra curada por Debora Cullen para el Museo del Barrio en NY. Si bien felicito al Museo del Barrio por haberla organizado, confieso que estoy en total y absoluto desacuerdo con la tesis que anima la exhibición. Para mí, el arte ciertamente es vida. Tal vez, en hablando de la manera en que el arte y la vida se desvinculan cada vez más, cabría releer a Baudrillard. Me late que sus francesísimas diatribas siguen vigentes.

 

Como fuera, el encuentro Reflexiones en torno a Arte ≠ Vida fue organizado por la muy sagaz Sofía Olascoaga, coordinadora de educación del MACCG. Giró en torno a las circunstancias en las que se encuentran los archivos que construyeron o mantienen ciertos artistas mexicanos. Sofía nos asegura que quedará una memoria de este encuentro. Lo dudo. Ni el Centro X-Teresa, ni el Museo Tamayo, ni el MACCG, ni cualquier otra institución en México están preparados o dispuestos a registrar y archivar memorias de nada. Todos reflejan con fidelidad uno de los problemas más dramáticos que afligen nuestra sociedad, esta incapacidad endémica –conceptual, administrativa y presupuestaria– por recoger y guardar las memorias del devenir del arte contemporáneo mexicano. Olvídense de crear sistemas archivológicos que faciliten la consulta...

Me sentí muy conmovido al ver juntos en un mismo salón, tanto de un lado como del otro de la mesa, a la más variopinta colección de mis más entrañables cómplices y amig@s, tod@s grandes hacedor@s y pensador@s. Gracias a skype, Sol Henaro y yo que vivimos lejos, pudimos estar entre los ponentes. No estaba yo bromeando cuando, hacia el final, opiné que la reunión podría llegar a marcar un parteaguas en nuestra memoria colectiva.

Escasos días antes de recibir la invitación de Sofía, la teórica Suely Rolnik y la curadora Cristina Freire me habían pedido describirles por escrito dónde se encuentran las partes de mi peripatético archivo. La ponencia que medio leí en el MACCG fue un resumen del texto que les mandé a mis amigas brasileras. ¡Va pues!

 

Breve explicación de cómo creció mi archivo y cómo se fue dividiendo su contenido.

Por sugerencia de mi papá y ya casado, empecé a guardar y ordenar mis papeles a los 18 años. Ordenaba mi administración doméstica, el día con día, a lo que le sumaba cartas y documentos que se desprendían de la incipiente administración de mi trabajo. Lo normal. Sucede que no tuve educación formal (alcancé a cursar hasta el 5º de primaria) por lo que también empecé a procurar información sobre el arte, sobre su distribución y su consumo, sobre el quehacer del artista y sobre artistas que me interesan. Exento de disciplina académica, también reunía información sobre una ecléctica infinidad de asuntos desconectos que me estimulaban (soy fan de la literatura negra y la ciencia ficción, por ejemplo).

Almacenaba más y más datos de todo tipo, imágenes y textos que ordenaba en conjuntos. De vez en cuando me veía obligado a abrir nuevos expedientes y crear nuevas clasificaciones: indigenismo, correspondencia con poetas, arquitecturas insólitas, correspondencia con colegas artistas, apicultura, técnicas medievales para la punta de plata, correspondencia con teóricos, ecología, invitaciones de galerías privadas, pornografía en los medios, mi creciente tarea periodística, arqueología y antropología, asuntos políticos, temas culturales polémicos... y cada nueva clasificación me llevaba a buscar nueva información complementaria, textos, imágenes, objetos varios... y a abrir nuevos expedientes. ¡Precisaba tenerlo todo a la mano!

Documentos, fotos, textos, cartas, memorabilias y diversos, mis guardados desbordaron un primer archivero de 4 cajones y se siguieron acumulando... cinco, siete ¡diez cajoneras, maperos, libreros. El conjunto adquirió espacio propio y atenciones propias. ¡Tenía vida propia! Mis asistentes han sido gente muuuuy especial. Dominique y Graciela en Veracruz; Emilio, Emiko, Gabriela y PacoPico en la Ciudad de México; Bibi y Tati en São Paulo: ustedes me han marcado para siempre. ¡Gracias por su paciencia y sugerencias!

 

Al irse ampliando, tuve que ir reconfigurando el archivo, cambiando sus clasificaciones, reclasificando, de tal modo que los sistemas archivológicos que iba yo inventando respondían también a los cambios en mis consideraciones conceptuales. Gracias a esto, por ejemplo, hoy me queda clarísimo cómo chocan los sistemas archivológicos ideados por el cerebro angloparlante, con los que usamos los hispanoparlantes...

Con los años, la riqueza de este extraño acervo empezó a ser conocido y los amigos y conocidos empezaron a procurarme para consultarlo. Hubo quien me visitaba dos o tres veces por semana durante varios meses, hasta concluir su pesquisa. Tal vez la persona más asidua e insistente haya sido Issa Benítez, quien en 1997 se licenció en Historia del Arte con la tesis Arte no objetual y reconstrucción documental: perspectiva teórica. Sus ponderaciones en torno a la documentación como obra de arte son seminales.

Un día y para mi sorpresa, me percaté que mi archivo ya “era famoso”. Fue entonces, cuando empezó a servir como un banco público de información, que decidí dividir lo público de lo privado.

En primer lugar, ordené todo lo que le podría servir a estudiantes de arte y de historia del arte, a investigadores e incluso a periodistas. Esta sección almacena entre otras cosas, la mayor parte de mi correspondencia con el mundo y todas las invitaciones impresas que recibía de instituciones y galerías. Esto último resultó muy acertado pues en México no existía prensa especializada en artes plásticas. En esta sección guardé también aquí copias de las precarias publicaciones que salían de los talleres editoriales que conducía mi Grupo Haltos2Ornos (H2O) y efímerae de todo tipo.

En segundo lugar, agrupé lo que se refería a mi obra ya realizada, imprescindible para continuar produciendo. Registros fotográficos de mi producción, ideas por realizar (muy importante), todo lo relativo a mis faenas periodísticas y mis textos teóricos, la administración de mis clases y seminarios, así como diversos proyectos de gestión y promoción cultural, algunos de los cuales llegaron a dar fruto. Aquí está lo relacionado al CREC, al Centro de Ejercicios Culturales que (medio) funcionó cuando llegué a Xico, en 1974. El CREC fue piedra fundamental de lo que luego se convirtió en Casa de Cultura y que a final de cuentas, pasó a convertirse en una (muy buena) biblioteca municipal.

En tercer lugar, separé lo personal y lo estrictamente privado, lo inclasificable, y todo lo inconcluso y relativo a mis procesos de creación: anotaciones para instalaciones y performas, manuscritos varios, bocetos. Guardó también dibujos y obras sobre papel de pequeño formato e imágenes provenientes de diarios y revistas, así como cualquier cosa que cupiera en un expediente... hojas secas, fotos, tarjetas postales...

Yo viví en Inglaterra del ’68 al ’74 y, al volver a México, todos mis archivos relacionados con mi estancia en Europa y con la experiencia de Beau Geste Press quedaron en manos de David Mayor. Al cerrar la editorial, David donó partes de estos archivos y vendió otras a la Tate National Gallery.

El resto de mis documentos viajaron de vuelta conmigo a México y me han acompañado en todas mis mudanzas, creciendo en volumen. Engordaron mucho como consecuencia de la intensa actividad que tuve como uno de los fundadores del Movimiento de los Grupos, y en especial, del Grupo Proceso Pentágono y al Centro Proceso Pentágono. Toda mi documentación al respecto quedó en manos de mi compadre Víctor Muñoz. El fin era y sigue siendo publicarlas como memorias bajo el título de GPP: La caja negra. Ojalá y ahora, veinte y siete años después, haya por fin quien se interese en publicarlos.

Los años subsecuentes me concentré en acciones comunitarias. Destaca el Grupo Haltos2Ornos (H2O) que fundé en 1979, cuyos 26 o 27 cómplices desarrollaron una faena sin igual en todo México. La documentación de esta experiencia es simplemente deliciosa. El Sismo del ’85 sería un nuevo parteaguas en mi vida, empezando por mi matrimonio, en 1987, con Lourdes Hernández Fuentes. Al Fondo Independiente para la Reconstrucción en Tepito le dediqué casi 13 años de mi vida...

 

Grupo Proceso Pentágono, en Xico, Veracruz, 1977

Todos recordaremos la indescriptiblemente desastrosa debacle económica que sufrió el país en 1996. Administrándome para cuidar de mi independencia, he operado sin galerías o intermediarios, cobrando como “servicios” mi obra de naturaleza conceptual y vendiendo la objetual directamente desde mi estudio. De repente, Lourdes y yo vimos desvanecerse la posibilidad de adquirir casa propia. Enfrentando muy serios problemas de liquidez, decidí rematar toda la obra que tenía yo en existencia. Claro, no hubo compradores en México. Decidí probar suerte poniendo mi archivo a la venta. Tardamos casi cuatro años hasta que la Universidad de Stanford hizo la oferta más conveniente. Fue entonces, en el 2001, que mis archivos empezaron a dispersarse, o mejor dicho, a reubicarse.

 

Centro Proceso Pentágono, 1979

Ese mismo año acepté el cargo de agregado cultural de México en Brasil. El nombramiento terminó de manera abrupta, en el 2006, por lo que Lourdes y yo decidimos solicitar nuestra residencia en Brasil. ¿Qué hacer con lo que aún guardaba en México? Gracias a los buenos y muy generoso oficios de Cuauhtémoc Medina y Olivier Debroise, otra parte sustancial de mis papeles pudo ser albergada en comodato en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Por sugerencia de Olivier Debroise, este comodato se trasladó al Museo Universitario de Arte Contemporáneo. ¡Que mejor lugar que este! Hoy está siendo atendido en Arkheia, su centro de documentación.

La parte más íntima y menos clasificable de mis archivos, sin duda la más entrañable y de la que aún no me puedo desprender, junto con una colección considerable de obras, descansa en mi casa en Xico, a cargo de mi hijo Matthías, quien la protege hasta donde le es posible del clima semitropical de Veracruz, con sus polillas y pecesitos de plata. Es –esperamos– el pie de cría de lo que tal vez se haga realidad, la Fundación Ehrenberg.

Así pues, mis papeles hoy día están distribuidos en la Tate, en Stanford, en la Ciudad de México, en Xico y en São Paulo. Todo este papelerío me ha servido como guía para transitar por la vida. Su importancia radica en que guarda los rastros tanto de lo vivido como de lo que he creado. Es como un sarape protector que cubre y protege al pasado, el tejido de su diseño refleja la vida de un artista mexicano, uno entre muchos más.

 

Post data:

La mayoría de los artistas que yo conozco mantienen un archivo. Incluso en México no es poco común. Además de ser ayuda imprescindible para el desempeño profesional, nuestros archivos son respuesta puntual a la falta sistémica de información que agobia el devenir cultural de México. En mi caso, sin embargo, no sólo he cuidado y ordenado mis papeles de manera que parece compulsiva, he pregonado su importancia a los cuatro vientos. Suely Rolnik, quien además de ser teórica ensayista y curadora, también es psicoanalista, me sugiere que quizá esto se deba a que en algún momento, mi producción llegó a ser tan copiosa pero tan sui generis –nótese que no me refiero a calidad, sino a cantidad– , que perdí la interlocución con el medio artístico mexicano; y que ante la falta de espacios en México donde presentar mis propuestas, me sumí en la introversión. Hmmm... Si me remito a unos 20 años atrás, recuerdo haber pensado que lo que no me era posible exhibir tendría que ser cuidadosamente guardado... ¡por las cochinas moscas! Así que quizá Suely tenga razón.

La expo Manchuria, curada por Fernando Llanos y exhibida en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México el año pasado, podría tal vez probar la tesis de Suely. El hecho es que hoy, el entrar a mis 67 años, puedo dividir mi vida en dos: AM y PM, antes de Manchuria y Post Manchuria. Y que en el PM de mi vida, estoy produciendo a todo vapor. Además de la performa que preparo para Inglaterra, trabajo con Erandi Ávalos (Michoacán) y Ana Montiel (Guanajuato) en una festival de mis partituras visuales que luego viajará al Uruguay, gracias a la hospitalidad de Gabriel Peluffo, el director del Museo Blanes en Montevideo. Faltaría ver si se abre en la Ciudad de México la oportunidad de presentar una buena muestra de estas partituras visuales o de la performa dedicada a Motecuzohma II… Mientras tanto, el papelerío se sigue acumulando.

(Va la ficha biográfica de F.E.) Oriundo de Tlacopac, Ciudad de México, 1943, es un reconocido artista mexicano cuya trayectoria, de más de cincuenta años, abarca el dibujo y la pintura así como el arte conceptual de los años setenta, el performance, el mail art y la mimeografía, técnica neográfica en la que también es pionero.

Su polifacética personalidad hace difícil una clasificación clásica de su trabajo artístico, tanto que desde los años setenta él mismo se define como neólogo; palabra que subraya este aspecto de experimentación y renovación característico en su trabajo. Se capacitó, desde muy temprana edad, como pintor, escultor y grabador bajo la tutela de maestros como Mathias Goeritz y José Chávez Morado. Ha presentado más de 70 exhibiciones individuales y participado en más de 200 muestras colectivas; su obra figura en célebres colecciones internacionales.

Se le conoce como uno de los pioneros más provocadores e importante de obra conceptual en el continente iberoamericano, ha estado en política y ha escrito como teórico y ensayista en diversas publicaciones a lo largo de toda su carrera.

A lo largo de su carrera Felipe Ehrenberg ha impartido cursos y seminarios sobre experimentación en el arte y promoción cultural. Ha sido agregado cultural de México en Brasil y desde mayo de 2007 es director de relaciones internacionales de TAL (Television América Latina). En 2008 presentó la exposición Manchuria- vision periférica, retrospectiva de más de cincuenta años de su trabajo, curada por Fernando Llanos. (Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Ehrenberg).

Las imágenes corresponden al sitio: http://images.google.com/images?source=ig&hl=es&rlz=1W1GGLD_es&q=felipe+ehrenberg&lr=&um=1&ie=UTF-8&ei=D7bLSrWoF5WvtgeT_uzuAQ&sa=X&oi=image_result_group&ct=title&resnum=4 

César Horacio Espinosa Vera. Mexicano. Escritor, docente, poeta visual. Creó y ha sido coorganizador de las Bienales Internacionales de Poesía Visual y Experimental (1985-2009). Autor de libros y ensayos sobre poesía, arte, política cultural y comunicación, uno de ellos -en coautoría con Araceli Zúñiga- La Perra Brava. Arte, crisis y políticas culturales, del cual una selección de textos aparece en Ediciones Especiales de esta revista virtual.

e-mail: poexperimental@gmail.com

http://postart1.blogspot.com/

 

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